MESACE. Coaching con caballos.

Coaching con caballos, una experiencia única.

¿Cómo te sientes cuando ves un caballo?, ¿Qué sucedió la primera vez que identificaste a un caballo?, ¿Qué emociones evoca el recuerdo de un caballo querido o anhelado?. Estas preguntas nos servirán de base para el entendimiento de la función que cumplen los caballos como asistentes de sesiones de coaching. Pero, primero lo primero.
Y lo primero es conocer qué es y para qué sirve el coaching.
Para poder entender el verdadero valor del coaching combinado con los caballos debemos entender primero
qué es esto; luego el porqué de los caballos y, ahí sí, dónde se unen para servir de la manera en que voy a describirlo.

Más fácil que describir qué es el coaching, voy a describir, en primer lugar, qué no es. El coaching no es asesoría, ni
terapia, ni consejería, ni transferencia de conocimiento, ni nada que implique hacer cambios impuestos para esperar resultados. Nada de esto es el coaching. Entonces, ¿qué viene siendo?. La palabra Coaching (en inglés) no tiene un significado explícito pero sí se entiende como acompañamiento. Este acompañamiento viene dado por un profesional llamado Coach que atiende la solicitud del cliente o Coachee. El coaching entonces es voluntario, pues nace de la necesidad del cliente y de su disposición para solucionar sus necesidades.

Dado que es voluntario y se trata de la necesidad del cliente, lo más importante para lograr cualquier cambio es encontrar el PROPÓSITO detrás de esa necesidad y trabajar con éste hasta encontrar las soluciones que sirven para lograr el éxito en la consecución de la meta.
Entendamos el propósito como el motor que nos mueve, lo que no nos deja decaer en el empeño de lograr lo que
queremos, basados en nuestros propios recursos y con nuestro propio impulso como punto de partida. El propósito, cuando es verdadero, viene de una emoción que se identifica y sirve de pegamento para nunca olvidar qué es lo que me hace mover hacia la consecución de mis objetivos propuestos.

Una vez identificado el propósito todo es más fácil, pues con esa emoción, como base, podemos encontrar los
recursos y dificultades que me acompañan en la búsqueda de las soluciones, y a partir de estos, encontrar qué hacer y cómo actuar para lograr éxitos progresivos pero notables en la consecución de la meta.
Se trata de compromiso con el propósito, de hacer lo que esté a la mano, conociendo los posibles obstáculos que me puedo encontrar y cómo usarlos a mi favor.

Como el propósito viene de una emoción, ahí es donde los caballos entran a desempeñar un papel catalizador y potencializador del proceso del coaching. Todo el mundo se ubica en una emoción al ver un caballo y ésta se hace más notoria al interactuar con ellos. Por esto las preguntas del principio, pues no importa qué se siente, siempre es insumo para comenzar y trabajar la sesión. Esta emoción es básica para identificar el momento presente del cliente y aceptar este momento como el único que existe en el AQUÍ y en el AHORA. No hay más que este momento, y puedo cambiar solo para el momento que sigue, no para el que estoy viviendo.

No importa la emoción que se sienta, todas son buenas y todas son reales; no juzgamos ninguna de ellas. Si lo que se siente es miedo, pues el miedo se convertirá en mensaje y recurso para actuar, y una vez superado algún asunto de los que nos atemoriza, el cambio será evidente y producirá otra emoción que será, a su vez, insumo para el siguiente momento. Es un proceso emocional donde se valora al presente del cliente, no se juzga al cliente por lo que está viviendo.

Y precisamente, los caballos poseen esta cualidad: no tienen moral, o lo que es lo mismo, no tienen la capacidad de señalar, ni posicionarse, ni juzgar nada de lo que ocurre a su alrededor. El caballo, como animal de presa, solo reacciona de acuerdo a la emoción que en ese momento sea más conveniente para él y para la manada, no para la persona que interactúa con él. Si está tranquilo, bajará la cabeza y comerá; si está
nervioso huirá de lo que le provoca ese susto, hasta encontrarse a salvo nuevamente. Esa es su verdadera
naturaleza y es lo que usamos para que el cliente sienta realmente qué es lo que vive en su interior cuando el
caballo se va o se queda, cuando está imponente o tímido, cuando es receptivo o terco. Todas las actitudes
del caballo son información para el cliente.

¿Por qué son información? Porqué el caballo actúa como espejo de mis emociones, actúa de acuerdo a lo que siento, no a lo que pienso o a lo que se. Y este es un gran quiebre para muchas personas, pues no aceptan que el caballo los deje en evidencia de manera tan fácil. El caballo no dice mentiras, no puede decir mentir as; entonces, si siempre dice la verdad, ¿qué impide la aceptación de esta verdad?. La impide la falta de humildad, que es otra gran enseñanza del caballo.

El caballo no sufre de arrogancia, no sufre de ego. Actúa coherente mente: hace lo que siente, comunica lo que
siente. Y esto no siempre es una delicia. ¿Cuántas veces nos hemos sentido abochornados por los comentarios de
un niño acerca de nosotros?. Este es el mismo mensaje que emite el caballo a través de sus actos y actitudes desde la inocencia, y es una invitación a revisar profundamente si nosotros estamos siendo lo coherentes que el caballo es siempre. Pero, es solo una invitación. De aceptarla, se invita luego a hacer cambios en actitudes y acciones que el caballo registrará inmediatamente y emitirá un mensaje completamente diferente.

De no aceptarse, pues no hay obligación de hacer nada, y obviamente el caballo seguirá dando el mismo mensaje
que no quisimos aceptar en primer lugar. Recordemos que el coaching es voluntario y no se impone nada en el
cliente. Los resultados son responsabilidad del cliente, tanto sin son los esperados, como si no lo son.

El caballo solamente nos puede dar un mensaje al tiempo y sin ambigüedades, por lo que nos enseña a actuar consecuentemente y con observación profunda de nuestros actos.

Qué habilidades podemos aprender a través de los caballos:

  • Lenguaje no verbal (corporal)
  • Gestión emocional
  • Coherencia
  • Comunicación efectiva
  • Liderazgo individual
  • Límites efectivos
  • Respeto
  • Confianza
  • Toma de decisiones

Qué nos brindan los caballos:

  • Honestidad
  • Serenidad
  • Humildad
  • Justicia
  • Equilibrio emocional
  • Asertividad
  • Responsabilidad propia
  • Aceptación del presente
https://www.revistacaballistas.com/

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