MESACE. Piensa como tu caballo.

PIENSA COMO TU CABALLO Y ENTENDERÁS MEJOR SU MUNDO

Pensar como el caballo es una invitación, a quien lo maneja, a ponerse por un momento en qué necesita mi caballo si yo fuera él, pero con el conocimiento de qué es un equino y qué necesita para su bienestar; en este artículo me centraré en lo que debemos saber de etología equina, que nos permite entender qué es normal y qué no lo es; qué es bueno y qué puede ser un problema, a través de la lectura conductual de yegua y potrillo.

Último tercio de gestación para cuando llegue el tiempo en que marque el mes siete. Inicio un ciclo de cambios en el manejo, que no solo contempla la idea de mejor alimentación, sino también de protección, a través de las vacunas obligatorias que me protegerán a ambos, y la desparasitación de la hembra preñada. El desparasitante debe ser de un principio activo que no ponga en riesgo el estado de la hembra, y es también el momento de quitar herraduras; y por la influencia hormonal, su temperamento puede hacerla un poco agresiva, lo que sin las herraduras, la haría menos peligrosa en el manejo, y en el momento del parto, habría menos riesgo para la cría.

Parto: surgen gran cantidad de preguntas, ¿Qué está pasando con mi yegua?, ¿debo ayudar?, ¿todo está bien con ella y con su cría?; es hembra: ¿qué debo hacer?; es macho: ¿qué debo hacer?; es mular o asnal ¿qué debo hacer?; su aspecto me dice su futuro. Y el nacimiento, con todo lo que esto implica, nos indica que todo va bien o que debemos actuar.

Para este maravilloso momento sugiero separar muy bien dos términos: asistir e intervenir. Ahora bien, entendamos como asistir, a la manera de estar presentes y vigilantes, pero sin que mi presencia sea notada, pues respeto el espacio íntimo de la hembra y su futura cría en el trabajo de parto; e intervenir, como la intromisión obligada que debo hacer de manera urgente, pues las condiciones de riesgo en el parto, para uno de ellos o para ambos, me obligan a hacerlo y puedo saberlo porque asistí y me enteré a tiempo.

Conducta normal del equino
Para el desarrollo de esta técnica que da título a este artículo, piensa como tu caballo, narraré un parto bajo
observación conductual, que nos prepara en conocimiento de manera previa a nivel etológico. El conocimiento me permite un mejor desempeño y logro un mejor producto. Entendiendo por producto a esta nueva cría. Y debo saber lo siguiente: cómo es el comportamiento equino en los días previos al parto o en el día del parto, ya que éste cambia y nos permite ver las señales de inminente parto. La hembra cuando está libre se aísla de su grupo, busca lugares cerca de fuentes de agua y sin importar si está confinada o en libertad, baja la intención de comer, su cuerpo ya está robustecido, en algunas hembras se presenta la relajación pélvica, conocida en el medio como desencaje, la vulva ha dilatado en una forma considerable y su glándula mamaria está hinchada y aparece una secreción cerosa en los pezones; en conducta: mira sus flancos, se notan movimientos de la cría en su vientre, piafa, saborea su boca sin nada en ella, juega con el agua del bebedero, pero no la bebe, se echa y para repetidamente, tiene movimientos intermitentes de su cola, se muestra inquieta y silenciosa. Existe un detalle un tanto peligroso, en las hembras
equinas en libertad, ella pare casi en el charco de agua, pero no lo hace por torpeza; es todo lo contrario, busca
parir allí para no alejarse de su cría mientras va a saciar su sed. Esto ya conocido obliga al manejador a tomar las
medidas pertinentes. Las hembras equinas paren, en su gran mayoría, en la noche o iniciando la madrugada; lo
hacen tendidas, esto con el fin de facilitar, por presión, la salida rápida de la cría, su posición las oculta y ayuda a
compartir o entregar fluidos a la cría; una vez inicia el trabajo de parto, las contracciones se hacen más fuertes
y seguidas, provocando el rompimiento de aguas y la salida de la cría en posición de clavadista; cuando inicia la
salida del líquido amniótico, parece que la hembra está fascinada con el agua que sale de ella y manifiesta la
reacción Flehmen, común en los machos reproductores y no es más que la forma de concentrar los ollares para
identificar el olor del que, aún no nace, pero que ya empieza registrar como suyo . Es el momento gestual de
conversión de una hembra a una hembra madre. La cría, por las contracciones, sale del vientre y sus primeros
suspiros ingresan aire a sus pulmones; sale por completo y unos quince minutos después vemos como la cría ya
escucha y ve al atender con movimientos de orejas y dirección de su cuello y cabeza, al primer relincho gutural
de su madre; usted en completo silencio y a distancia de asistente no interrumpa este momento; la hembra queda
aún tendida, y lo debe estar entre 25 y 35 minutos, lo que no debe interrumpirse, pues es el tiempo necesario para
que, sin cortar aún el cordón umbilical por ponerse de pie, pueda pasar la sangre que aún está en la placenta al
cuerpo de la cría. Normalmente pasado este tiempo, es la madre quien se pone de pie primero y, con afán, limpia la
cría para ocultar el olor del contenido de placenta y líquidos que es muy atractivo a los depredadores y para
masajear su cuerpo y ayudar a la irrigación, mientras genera un vínculo de afecto y protección con su hijo, que
ya había iniciado, pero que se aumenta con esta actividad.

Es común ver que en su afán por limpiarlo le impide a la cría pararse, y cuando lo logra, lo hace tembloroso e
inseguro y se dispone a buscar, cuanto antes, la leche que su madre tiene para él. Es frecuente que también sacuda
la cabeza, lo que nos indica, que al temblar regula la temperatura y al sacudir la cabeza, se ubica. Aparece el
reflejo de succión y la intención de consumo de calostro. Afanoso, busca la glándula mamaria, por lo que no deben
pasar más de seis horas sin consumirlo; mama, entre cuatro y siete veces en una hora, y cada mamada no debe
durar más de un minuto.

La narración del parto obliga a pensar que cuando esté en uno, debe tener ciertos implementos y lugares adecuados que hacen posible el control de toda la actividad; para ello haga una lista de lo que necesita.

  • Lugar seguro: en potrero seguro, en pesebrera, amplia y segura.
  • Cama: en ningún material que pueda ser respirado por la cría, limpia y seca.
  • Agua: a disposición y limpia.
  • Cabezal: para los casos en que la hembra se muestre agresiva con la cría o necesitamos intervenir, lo tengo a mano.
  • Número telefónico del médico veterinario.
  • Venda elástica: para la cola.
  • Guantes de látex: para cuando debo tocar pares o placentas, contenidos uterinos o lo que ponga en riesgo la salud.
  • Yodo: para efectuar la curación del ombligo.
  • Metro: para calcular peso.
  • Desparasitante: en principios activos suaves.
  • Vacunas.
  • Termómetro: para medir temperatura.
  • Reloj: para calcular y tener control del tiempo.
  • Enema: para posibles obstrucciones intestinales.
  • Jeringa de 60 ml: como herramienta de ordeño.
  • Libro de registros: para el evento y novedades.
https://www.revistacaballistas.com/

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